Por.- Gabriela Jiménez Ramírez
En los últimos años, la formación de jóvenes en áreas STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) se ha convertido en una herramienta fundamental para impulsar la competitividad económica, fomentar la innovación tecnológica y generar valor en los sistemas productivos.
Varios países han reforzado sus políticas educativas y científicas para aumentar la cantidad de profesionales altamente calificados en estos sectores. Un ejemplo de ello es Dinamarca, donde se ha logrado estrechar la relación entre la educación superior, la investigación y el ámbito productivo. Este modelo ha demostrado cómo la formación en STEAM incide directamente en el crecimiento del empleo y la mejora de la productividad empresarial.
Según un informe reciente de la Confederación de la Industria Danesa divulgado por el portal University World News, entre diciembre de 2021 y diciembre de 2024, el sector privado logró incrementar en unas 13.300 personas el número de profesionales con maestrías o doctorados en áreas STEM.
De estos nuevos empleos, más de 4.600 fueron generados por las 20 principales empresas del país, representando más de un tercio del total de trabajadores altamente especializados incorporados.
Esta dinámica pone de manifiesto la interrelación estructural entre innovación tecnológica, investigación aplicada y desarrollo empresarial.
En Dinamarca, particularmente en industrias intensivas en conocimiento, las grandes empresas concentran un mayor porcentaje de trabajadores con formación avanzada. Por ejemplo, mientras que en 2014 el 26 % de los empleados de estas empresas tenía maestría o doctorado, esta cifra aumentó al 39 % en 2023, reflejando un acelerado avance en la cualificación del capital humano.
El sistema danés de formación doctoral ha sido uno de los puntos clave para sustentar este ecosistema innovador.
Entre 2008 y 2023, unas 30.000 personas completaron estudios de doctorado, mientras que el empleo de doctores creció en 27.000 durante ese mismo periodo. Lo más relevante es que el sector productivo desempeñó un papel crucial en esta expansión: cerca de 13.500 nuevos doctores se integraron al sector privado, mientras que el sector público absorbió a unos 13.800.
Las experiencias internacionales, como la de Dinamarca, ofrecen valiosas enseñanzas para potenciar el desarrollo científico y tecnológico.
En el caso de Venezuela, uno de los ejes estratégicos del Gobierno Bolivariano ha sido impulsar desde edades tempranas las vocaciones científicas a través del Programa Nacional Semilleros Científicos.
Este programa, que ya ha abordado a cerca de un millón de niños, niñas y jóvenes, se alinea con una agenda nacional orientada a democratizar el conocimiento científico y cultivar el interés por las áreas STEAM en niños, niñas y jóvenes.
De igual forma, se cuenta con la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán, creada bajo la gestión del presidente Nicolás Maduro. Actualmente, cerca de dos mil jóvenes se están formando en carreras vinculadas a las ciencias, las ingenierías y campos emergentes como la robótica, la inteligencia artificial y la ciencia de datos.
El objetivo es sembrar desde edades tempranas un interés genuino por las ciencias, desarrollando futuros científicos, tecnólogos e innovadores que no solo posean pensamiento crítico y estén comprometidos con valores éticos y con identidad nacional, sino que también trabajen al servicio del bienestar y las necesidades del pueblo.






