Escrita en abril de 1825 en una carta a su hermana María Antonia, Bolívar expresaba esta enseñanza nacida de su propia experiencia. Derrotas, exilios, pérdidas y adversidades marcaron su vida, pero jamás lo hicieron claudicar.
La verdadera grandeza no está en evitar los golpes, sino en recibirlos sin rendirse. El hombre de bien y de valor no se queja de la mala suerte; la enfrenta, la supera y sigue adelante. La adversidad no define el destino; lo define la actitud con que se le enfrenta.
En Telecom Venezuela, asumimos esta enseñanza en ciencia y tecnología. Sabemos que el camino de la soberanía tecnológica tiene obstáculos. Pero como enseñó Bolívar, los hombres y mujeres de valor no se detienen ante los choques de la mala suerte. Persisten, construyen y sirven, sin importar las dificultades.
La adversidad no es excusa para rendirse; es el terreno donde se forja la verdadera fortaleza.






