El Libertador, que pudo haber acumulado riquezas y títulos, dejó claro que su mayor pasión no era el poder, sino la libertad de los pueblos. Su gloria personal siempre estuvo subordinada a la causa sagrada de la emancipación americana.
Bolívar nos enseña que la verdadera grandeza no está en los honores recibidos, sino en la obra realizada por los demás. Quien ama más su gloria que su patria, termina siendo esclavo de su propio ego. Quien antepone la libertad de su pueblo, alcanza una gloria que trasciende el tiempo.
En Telecom Venezuela, asumimos esta enseñanza en ciencia y tecnología. Nuestra labor no busca reflectores ni reconocimientos personales. Busca algo más grande: contribuir a la soberanía tecnológica de la Patria y conectar a nuestro pueblo con las herramientas del conocimiento.
Reflexión: La gloria sin sacrificio es vanidad. El sacrificio sin gloria es deber. El deber por la libertad es la más alta de las virtudes.






