El Libertador pronunció esta frase en el Discurso de Angostura (1819), una de sus piezas más lúcidas, donde analizaba las causas de la anarquía y la necesidad de fundar la República sobre bases sólidas. Tras vivir una guerra de independencia, Bolívar comprendió que la ignorancia no solo debilita, sino que crea un entorno fértil para el caos, la corrupción y la injusticia.
Esta frase es una de las más vigentes del ideario bolivariano. Cuando un pueblo desconoce sus derechos, es fácilmente presa de la manipulación. Cuando carece de educación, se convierte en caldo de cultivo para la delincuencia y la injusticia. Por eso Bolívar luchó incansablemente por la instrucción pública: sabía que la educación es el muro más sólido contra la barbarie. “Un pueblo ignorante, decía el Libertador, es instrumento ciego de su propia destrucción”. La ignorancia conduce irremisiblemente al crimen y a la degeneración moral y física. Un pueblo que no estudia, no investiga y no se prepara, tarde o temprano cae en manos de quienes se aprovechan de su oscuridad.
En Telecom Venezuela, asumimos esta enseñanza como un mandato de acción en ciencia y tecnología. Combatir la ignorancia es también nuestra misión: llevando conectividad a cada rincón del país, facilitando el acceso a la información y fomentando una ciudadanía digital consciente y crítica. La tecnología sin educación es una herramienta vacía; la tecnología al servicio de la instrucción es un escudo contra el crimen.
No hay peor aliado para el delincuente que un pueblo en tinieblas. La educación es el antídoto, el faro que despeja las sombras. Por eso, cada esfuerzo por formar, enseñar y conectar es un paso firme hacia la Venezuela libre y justa que soñó el Libertador.






