El Libertador, que rechazó coronas y títulos nobiliarios, enseñó que la verdadera gloria no está en los honores vacíos ni en la acumulación de poder. La grandeza se mide por la utilidad que se presta a los demás, a la Patria y a la humanidad.
Bolívar nos redefine el concepto de gloria. No es fama, no es riqueza, no es poder. La gloria es servir. Ser grande no es imponerse sobre los demás, sino ser útil a ellos. Un ciudadano que trabaja por su comunidad, un funcionario que sirve con honestidad, un empresario que genera empleo digno, un maestro que forma conciencias: todos ellos son grandes porque son útiles.
En Telecom Venezuela, asumimos esta enseñanza en el campo de la ciencia y la tecnología. Nuestra verdadera gloria no está en los logros técnicos o en el reconocimiento público. Está en ser útiles al pueblo venezolano, en aportar soluciones tecnológicas que fortalezcan la soberanía nacional y en servir con dedicación a la Patria.
La grandeza sin utilidad es vanidad. La utilidad sin grandeza es rutina. Juntas, son gloria.






