El 9 de noviembre de 1830, apenas unas semanas antes de dar su 煤ltimo aliento y sumido en una honda preocupaci贸n por el destino de su gran proyecto integrador, el Libertador escribi贸 una carta remitida al general Juan Jos茅 Flores. En aquel doloroso testamento pol铆tico de 1830, plasm贸 con crudeza una de sus reflexiones m谩s impactantes: 芦La Am茅rica es ingobernable para nosotros. El que sirve una revoluci贸n ara en el mar禄. Con estas palabras cargadas de frustraci贸n existencial, Sim贸n Bol铆var no buscaba invitarnos al abandono, sino alertarnos contra las consecuencias devastadoras de las divisiones internas, la inestabilidad y la falta de ra铆ces s贸lidas para sostener las grandes obras de la Patria.
Esta frase nos revela al Bol铆var m谩s humano y confrontado con la realidad de su tiempo. Nos ense帽a que las transformaciones profundas no se logran simplemente con decretos o arrebatos pasajeros, pues corren el riesgo de disolverse como surcos en el agua si no cuentan con bases firmes e institucionales. El Libertador nos advierte que trabajar sin un rumbo colectivo coherente e integrado equivale a disipar el esfuerzo en el vac铆o. As铆, su aparente desilusi贸n se convierte hoy en una advertencia moral: la siembra por la Patria no debe dejarse a merced de las corrientes de la desuni贸n.
En Telecom Venezuela, transformamos esta dura lecci贸n de 1830 en un poderoso motor para el desarrollo cient铆fico y tecnol贸gico nacional. Sabemos que para que nuestros esfuerzos no se conviertan en un 芦arar en el mar禄, la soberan铆a tecnol贸gica requiere bases indestructibles: infraestructuras robustas, soberan铆a sobre los datos, sistemas estables y proyectos con continuidad en el tiempo.
El cansancio o la tempestad pol铆tica jam谩s deben hacernos dudar del valor de la siembra. Bol铆var nos advirti贸 en 1830 el peligro de edificar sobre lo ef铆mero. Nos corresponde a nosotros desmentir el pesimismo hist贸rico, asegurando que cada hora de trabajo tecnol贸gico en Venezuela eche ra铆ces tan profundas que ning煤n viento de fragmentaci贸n las pueda arrancar.






