El Libertador, que consagró su vida a romper las cadenas de la opresión en América, nos advierte que no hay término medio cuando se trata de libertad. Quien no la defiende, quien se mantiene al margen o, peor aún, quien la traiciona, no encontrará neutralidad como recompensa, sino las cadenas del infortunio y el juicio universal de la historia.
Esta frase nos llama a tomar partido. En la vida de las naciones, la indiferencia ante la libertad es una forma de complicidad con la opresión. Bolívar nos enseña que no existen los neutrales en las grandes causas. Quien no trabaja por la libertad, quien no la defiende, quien se acobarda ante el tirano, terminará siendo víctima de sus propias cadenas. Pero hay más: también cargará con la condena de la historia, con la desaprobación de las futuras generaciones que lo juzgarán como cómplice de la servidumbre.
En Telecom Venezuela, asumimos esta enseñanza en el campo de la ciencia y la tecnología. No podemos ser neutrales ante la construcción de la soberanía tecnológica de la Patria. Quien no trabaja por ella, quien no aporta su talento y esfuerzo, corre el riesgo de quedar atado a las cadenas de la dependencia extranjera y a la desaprobación de un pueblo que necesita ser libre también en el ámbito digital.
No hay espectadores en la lucha por la libertad. Quien no la construye, la destruye. Quien no la defiende, la traiciona.






