El Libertador, que emprendió la gesta independentista con recursos limitados, entendía que la justicia de una causa no garantiza su triunfo. Una causa puede ser noble y justa, pero si no se cuentan con los medios adecuados para alcanzarla, el fracaso no invalida la justicia del propósito, sino que revela la insuficiencia de los recursos empleados.
Esta enseñanza nos llama a la acción realista y planificada. La audacia es virtud cuando está respaldada por la justicia, pero la audacia sin medios suficientes se convierte en temeridad. Bolívar nos invita a evaluar nuestras fuerzas, a prepararnos y a asegurar que nuestros ideales estén acompañados de capacidades reales para alcanzarlos. La Patria necesita hombres audaces, pero también previsivos.
En Telecom Venezuela, asumimos esta enseñanza en ciencia y tecnología. Nuestra lucha por la soberanía tecnológica está plenamente justificada por el bien de la Patria. Pero también sabemos que necesitamos los medios adecuados: talento, infraestructura, planificación y constancia. La justicia de nuestra causa no es suficiente; debemos construir los medios para hacerla realidad.
La justicia sin medios es un anhelo estéril. Los medios sin justicia son peligrosos. Juntos, son el camino a la victoria.






