El Libertador pronunció esta reflexión en sus últimos años, cuando ya había entregado su fortuna y su salud a la causa independentista. Murió en la pobreza, sin bienes materiales, pero con la conciencia tranquila de haber cumplido con su deber sagrado.
Bolívar nos enseña que quien sirve a la Patria no debe hacerlo esperando riquezas, honores o privilegios. La verdadera recompensa del patriota es ver a su pueblo libre y sentirse parte de esa gesta gloriosa. El que trabaja por intereses personales, traiciona la causa. El que se entrega sin esperar nada a cambio, engrandece su alma y deja huella eterna.
En Telecom Venezuela, asumimos esta enseñanza en el campo de la ciencia y la tecnología. Nuestra labor diaria no busca recompensas materiales ni reconocimientos personales. La verdadera ganancia es contribuir a la soberanía tecnológica de la Patria y saber que nuestro esfuerzo sirve al pueblo venezolano. Esa es nuestra gloria y nuestra libertad.
Quien trabaja por la Patria esperando recompensa, no entiende la Patria. La gloria de servir es la única paga que no se deprecia.






