El Libertador escribió esta frase en 1827 al filósofo inglés Jeremy Bentham, con quien compartía ideales sobre la utilidad del conocimiento para la felicidad humana. En medio de la lucha por consolidar las nuevas repúblicas, Bolívar reflexionó sobre lo que realmente dota de sentido a la existencia: la acción virtuosa y la búsqueda incesante de la verdad.
Esta sentencia nos llama a despojarnos de lo superfluo. Para Bolívar, ni las riquezas, ni el poder, ni los honores mundanos son las verdaderas ventajas de la vida. La única herencia valiosa que poseemos es la capacidad de hacer el bien a los demás y la humildad para aprender la verdad. Un pueblo que practica la bondad y busca la sabiduría es un pueblo que honra el legado del Libertador.
En Telecom Venezuela, asumimos esta enseñanza en ciencia y tecnología. Nuestra mayor ventaja no son las redes o los equipos, sino la capacidad de usarlos para hacer el bien, conectando a las familias y educando a nuestro pueblo. Servir con bondad y obrar con transparencia es nuestra forma de honrar esa única y verdadera ventaja que la providencia nos ha concedido.
El poder y la riqueza son temporales. La bondad y la verdad son eternas.






